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Archive for the ‘Oceanía’ Category

Aotearoa

14 de abril de 2011 1 comentario


Seguramente todos retengáis en la memoria esa escena, en los comienzos de los partidos de rugby, cuando el equipo neozelandés comienza el ritual de la haka, para amedrentar a su rival.

Esa danza tribal tan fastuosa y llena de energía, en la que la gesticulación y los sonidos son fundamentales, acaba por hipnotizar a quien la presencia, transportándole a otra dimensión.

Es el poder de magnetismo del pueblo maorí, que sigue presente hoy día en el archipiélago de Nueva Zelanda, a unos dos mil kilómetros de Australia. Esta tierra recibió al pueblo polinesio en último lugar, tras haber recorrido casi todas las islas del océano Pacífico. Fue aquí, en estas tierras templadas, algo apartadas del resto de ínsulas situadas en latitudes más tropicales, donde los maoríes diversificaron su cultura dadas las condiciones que encontraron.

Nueva Zelanda, si bien posee una extensión discreta, se extiende entre latitudes bastante distantes, es una nación alargada. Ésto le confiere un clima subtropical en su extremo norte, y templado en el sur, albergando incluso clima de montaña alpino en las cordilleras de la isla homónima.

Los maoríes se ubicaron principalmente en el extremo norte, y hoy día es en la isla Norte donde se encuentra la mayoría. Es en esta zona donde encontramos Auckland, la mayor y más moderna ciudad del país, famosa por su “skyline” y por ser la ciudad con mayor número de embarcaciones por habitante del mundo. De hecho, hay más veleros que habitantes en esta ciudad. Es además, uno de los lugares con mayor calidad de vida del mundo según diversos estudios y es la capital maorí, orgullosa de sus raíces, que poco o nada tienen que ver con el frenesí y modernismo actual.



Centrándonos en el pueblo maorí, es importante coocer que su importancia e influencia ha sufrido altibajos a lo largo del tiempo. Si bien se extendieron bien al principio, con la llegada de los colonos europeos, y el desembarco del capitán inglés James Cook en el año 1769, su cultura fue relegada a un segundo plano. De modo análogo a los aborígenes australianos, sufrieron el embite de los valores occidentales.



Cook buscaba incasable la tierra prometida de los mares del sur, la “Terra Australis” y siete siglos después del primer asentamiento polinesio -maorí- en Nueva Zelanda, llegó para nutrir al ya atiborrado Imperio Británico con una colonia más.

Desde entonces, la cultura maorí ha sido ensombrecida, hasta tiempos recientes. No es hasta la segunda mitad del siglo XX cuando Nueva Zelanda y su gobierno se preocupan de mantener vivas las raíces que diferencian esta singular región. Lejos de ser vistos como salvajes, se ha querido rescatar su conocimiento, su lengua, que en las nuevas generaciones está en alza junto con el inglés, y su tradición. Incluso muchos asentamientos del norte del país siguen de nuevo los patrones establecidos por los maoríes que colonizaron el lugar.

Y no podemos ignorar el impacto que tiene en la sociedad occidental su gusto por el decorado corporal. Para la cultura maorí, los tatuajes son una manera más de comunicarse con el entorno y con la esencia del hombre y representan su seña de identidad. Cada traza está cargada de significado.

La prueba más universal, nos remite al comienzo del artículo; la “haka” el ritual de confrontación, es ya popular en el mundo entero gracias al mejor equipo de rugby, los All Blacks neozelandeses.

Todo un ejemplo de como preservar el folklore de manera eficiente y sin olvidar que nos encontramos en un mundo cada vez más globalizado. Es algo que debemos asumir, pero no por ello debemos sacrificar la diversidad cultural que tan mágico y entrañable hace a este mundo.

Un pueblo vigoroso, guerrillero, valiente, explorador, carismático. El pueblo maorí, no merece caer en las garras del olvido, y su tierra, Aotearoa, despierta de la ensoñación para devolverles la importancia que poseían en el pasado.

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Información adicional:

La creación del mundo según la narración maorí tradicional, acompañada de una sublime fotografía.

http://www.ignacioizquierdo.com/blog/2010/05/dia-346-el-origen-de-la-creacion/

La ‘haka’ de los All Blacks. Una abrumadora demostración de energía y virilidad.

http://www.youtube.com/watch?v=LMF_Be0JZB0

Categorías:Oceanía

Madre aborigen

6 de febrero de 2010 4 comentarios

Es como si en el desierto australiano se hubiese librado una cruenta batalla; teñido de rojo, gobierna casi la totalidad del continente-isla, salvo la zona subtropical al norte y la fértil costa que lo va bordeando en el exterior. Aquí, donde se dan la mano temperaturas extremas y la ancestral cultura aborigen, muy orgullosa de sus raíces y que llegó a resistir en parte el violento embite de los colonos europeos, se yergue una mole gigantesca de arenisca. Una inmensa roca que se eleva casi trescientos cincuenta metros sobre la desértica superficie circundante, y que aún esconde gran parte de su silueta bajo tierra. De casi diez kilómetros de perímetro. Se trata de Uluru, más conocida como Ayers Rock.

Este lugar, que de manera tan serena domina el desierto, como una madre protectora, es sagrado para los aborígenes australianos, quienes se muestran un poco reacios al hecho de que sea el principal enclave turístico del interior del país. No obstante se han tomado varias medidas al respecto, por lo que el impacto turístico es mínimo.

Estos nativos del lugar, piensan que Ayers Rock y otros lugares llamativos son los restos de ciudades construídas en el ‘Tiempo de los Sueños’, una época que concluyó hace mucho, y en la que piensan que seres del espacio llegaron aquí y trajeron la prosperidad.

De hecho hay muchas pinturas rupestres esparcidas por Australia que reflejan este pensamiento, como un extraño cosmonauta en Kimberly, al noroeste del país.

Estos seres son llamados ‘wandjinas’ por los aborígenes y las pinturas difícilmente podrían considerarse una farsa, puesto que han sido datadas con más de quince mil años de antiguedad. Esto ocurrió al realizársele una prueba de carbono-14 a un avispero fosilizado que se hallaba sobre una de esas pinturas. El avispero data de hace diecisiete mil años, por lo que las pinturas, deben ser aún más antiguas. Según la mitología del Tiempo de los Sueños, estas pinturas han de ser protegidas puesto que de lo contrario, los wandjina producirían catástrofes naturales – están relacionados con la meteorología entre otras cosas -.

Como habréis podido comprobar, el interior del subcontinente australiano depara muchas sorpresas, algunas surgidas de la caprichosa geología, y otras que podrían provenir del mismísimo espacio exterior.

Para finalizar, una cautivadora imagen de Uluru al atardecer.


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Gracias por leer

Categorías:Oceanía

Abismo insondable

30 de enero de 2010 Deja un comentario

Como podréis comprobar, la fosa se encuentra formando un triángulo con Filipinas y Japón.

Un lugar que jamás conoció la luz del sol. En el océano Pacífico, donde la placa tectónica del mismo nombre subduce -se hunde- contra la placa filipina, se encuentra el punto más profundo de la Tierra. 11.033 metros de profundidad. Tan profunda es la fosa, que si introdujéramos en el océano a la isla de Manhattan de manera vertical, quedaría sumergida en su totalidad, a excepción del barrio de Harlem.

Este lugar jamás ha podido ser explorado de forma directa por el hombre. La presión que comprime el lugar es mil veces superior a la que sufrimos nosotros, debido al peso de una columna de agua de once kilómetros de altura.

En un medio abisal como es el caso, el mundo que conocemos deja de tener mucho sentido. Como ya cité antes, el Sol, que es el motor del mundo terrestre, deja de influir en este mundo inferior.

No obstante, la vida nos vuelve a sorprender, y nos deja bien claro que no se trata de un lugar estéril. Eso sí, la fauna se torna tétrica; los animales son de aspecto primitivo, con la mayoría de sus sentidos atrofiados puesto que aquí hay menos estímulos que sentir, pero tremendamente especializados en otros como el tacto o el olfato. La exploración de la sonda Challenger, que da su nombre al punto más profundo de la fosa – el abismo Challenger – dio a conocer al mundo especies como un calamar gigante del género Architeuthis. Parece increíble que criaturas tan colosales puedan subsistir en un lugar como este.


Un especímen del género Architeuthis a escala.

Y nuevamente, la paradoja regresa.

Es precisamente en estos fondos oceánicos donde la vida se encarga del ”sector primario” del ciclo de producción en la biosfera. Quiere esto decir que las bacterias y gusanos que se encuentran en las fumarolas – chimeneas por donde escapa el calor del interior del planeta, no necesitan siquiera de la luz para crecer. Se bastan de compuestos como el metano (CH4) tan abundantes en los fondos oceánicos, para llevar a cabo su metabolismo y servir de sustento a especies más complejas. Asimismo resitirían perfectamente extincione masivas que podrían acabar con el resto de especies.

Aún con todo, el fondo de los océanos es el lugar menos explorado por el hombre. Dicen algunos que en proporción, se sabe menos de él que del espacio exterior. Es un lugar vastísimo, ocupando una vez y media la extensión de la tierra firme, y del que sólo podemos saber lo que nos digan los batiscafos, mini-submarinos de movilidad limitada que dan a conocer columnas de agua y no áreas enteras. Por tanto, ¿quién sabe si el futuro no nos depara el descubrimiento de especies presuntamente extintas, nuevas especies…y algún ser que sorprenda a la humanidad como nunca otro lo haya hecho?


Algunas de las criaturas abisales, que parecen sacadas de una pesadilla.

Aquí finaliza mi homenaje a un lugar que todavía a estas alturas, nos permite soñar.
Categorías:Oceanía
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