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Último estertor


Muchos desean ser recordados tras la muerte, permanecer vivos en la memoria de los demás. No obstante, hay lugares que trascienden este deseo, y no solo están presentes en la mente, sino que también ocupan un sitio físico en el mundo, mucho después de que quienes los levantasen ya no estén.

Es el caso de un complejo de templos emplazado en el noroeste de Camboya, antigua Kampuchea. Su grandiosidad sigue pudiendo ser percibida por los sentidos. Tal es, aún hoy día, el esplendor y la grandeza de Angkor Wat, que cuesta imaginar su magnificencia en tiempos pretéritos, en que era capital del Imperio Khmer.

Reflejada por las aguas del lago que yace a sus pies, única vía de acceso desde la ciudad de Siem Riep, su fachada principal cobra un doble protagonismo. Gobierna la tierra y el agua.


Los primeros trazos del Imperio Khmer surgieron en estas tierras con manifestaciones artísticas y arquitectónicas que se remontan al siglo I. No fue hasta el VIII que logró su apogeo, liderado por Javayarman II, quien comenzó a levantar los primeros templos. Suryavarman II, en el siglo XII, ordenó la construcción del templo principal. Poco a poco se fue gestando el complejo, que hoy día es el mayor del mundo en el ámbito de la religión hinduista. Más tarde, los jemeres pasarían al budismo, y por último, volverían a sus comienzos en términos de creencia. La decadencia de la zona de Angkor, que sobrevino tras repetidos ataques por parte del Imperio de Siam, tuvo como resultado el abandono del complejo de templos y la ciudad en el siglo XV.


Angkor fue un hito para su época. En el cénit del Imperio, fue la mayor ciudad del mundo. Suryavarman II creó Angkor Thom; “Angkor” ciudad, “Thom” pagoda, que es el templo de dimensiones más colosales. En su zona abierta a modo de patio interior se encuentra el Bayon, custodiado por doscientos dieciséis rostros de Buda esculpidos en la roca.

La escultura fue mejorándose y llegó a un nivel sobrecogedor en Banteay Srei, templo con una exquisita decoración que está siendo engullido por la jungla lentamente, y en algunos dinteles de pórticos del anteriormente citado Angkor Tom.


Las cifras y dimensiones del complejo son abrumadoras, cubriendo una extensión de más de doscientos kilómetros cuadrados, pero hay estudios que revelan la presencia o el vestigio de construcciones angkorianas en una superficie de tres mil kilómetros cuadrados. (Ver información adicional). Solo el templo principal posee doscientas hectáreas de superficie.


El prodigio arquitectónico de la civilización Khmer queda patente en Angkor. El hombre, en gesto humilde, levantó un área de culto tan inmensa que le hizo sentir ridículo, insignificante ante la magnitud de la obra. Por todas partes se suceden templos, murallas y pagodas que harán las delicias del visitante, quien quedará fascinado por la grandiosidad.

Arriba a la izquierda: templo principal de Angkor Wat. Abajo a la izquierda:  un monje se asoma por uno de los pórticos de Bayon. Derecha: exquisito relieve en Banteay Srei

No obstante, el abandono del lugar desde el siglo XV le acarreó un notable deterioro, que desde hace unos años se ha tratado de solventar, impidiendo que la naturaleza acabase por establecer una simbiosis total que censurase la creación a los ojos del hombre.

La visita al complejo puede realizarse en un día, en tres, o en siete, lo que da idea nuevamente de hasta qué punto podemos perdernos en sus recintos. Mientras que un día es un periodo de tiempo muy insuficiente, siete pueden acabar por saturar de belleza al arqueólogo más consagrado.

Lo mejor es dejarse llevar por la manera en que impacta este microcosmos en las retinas, con esa luz tan singular que lo permea, y recordar los gloriosos tiempos en que los jemeres gobernaban Angkor Wat, un conjunto de joyas arquitectónicas y escultóricas escondido en una recóndita jungla, que sigue asombrándo a la humanidad como el primer día, pese a conservarse, tan solo, unas pinceladas de lo que llegó a ser.


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Información adicional

Estudio sobre la expansión de la ciudad de Angkor.

El estegosaurio de Angkor, un OOPART (Out of place artifact) o “artefacto fuera de lugar”. ¿Cómo es posible que se tallase en Angkor Wat un animal tan semejante a ese dinosaurio del período Jurásico, en un relieve en el que ilustraban animales típicos de la zona?
http://cellar.org/2006/angkorwatstegosaurus2.jpg

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